El primer minuto de la mañana
Abren con una chispa ácida y se apagan rápido si están mal construidos. Bien hechos, dejan una limpieza seca que dura horas. Es la familia más agradecida en clima cálido y la que menos invade el espacio ajeno.
Bergamota · Limón amalfitano · Petit grain · Neroli
Ver cítricos en el catálogo
La flor como personaje, no como adorno
Una flor identificable sostiene toda la composición. Puede ser luminosa y verde o carnosa y casi animal según qué flor y cómo se trate. Es la familia más amplia y la que más se malinterpreta como sinónimo de dulce.
Jazmín · Tuberosa · Iris · Azahar
Ver florales en el catálogo
Lo que queda cuando el humo se asienta
Cedro, sándalo, vetiver. Son las notas que dan estructura y las que más duran sobre la piel. Un amaderado bien hecho no huele a mueble: huele a temperatura, a madera trabajada, a resina seca.
Cedro · Vetiver · Sándalo · Papiro
Ver amaderados en el catálogo
Densidad, resina y calor
Ámbar, incienso, especia y oud. Es la familia más potente y la que peor tolera el exceso: dos toques bastan. Funciona mejor de noche y en climas fríos, y sobre piel seca proyecta el doble.
Ámbar · Incienso · Oud · Vainilla oscura
Ver orientales en el catálogo
Hierba fresca, cortada hace un momento
Lavanda, romero, salvia y menta sobre una base seca. Es la familia de los clásicos masculinos, aunque no tenga nada de intrínsecamente masculino. Se lleva bien con el calor y con el trabajo.
Lavanda · Romero · Salvia · Menta
Ver aromáticos en el catálogo
Amargo arriba, musgo abajo
La arquitectura más reconocible de la perfumería: cítrico en la salida, flor en el corazón, musgo de roble y pachulí en el fondo. Suena severo y lo es. También es la familia que más carácter deja.
Musgo de roble · Pachulí · Bergamota · Labdanum
Ver chipres en el catálogo